Historias de Lactancia



 

Yenny  & Isidora

Hola soy una mujer de 41 años, extranjera, con toda mi familia en otro país y lo que significa tener un bebé solita lejos de tus seres queridos, cuando tienes todos los sentimientos y las hormonas revueltas ,pero felizmente casada con un hombre chileno maravilloso y muy bueno. 
Por mucho tiempo espere poder ser mamá, hasta que Dios y el universo me cumplió mi sueño, mi niña está por cumplir tres meses y gracias a Maca Quezada Latorre logramos poder dar tetica.❤

Acá les cuento mi experiencia: Cuando nació mi hija, en la clínica no es mucha la ayuda que me dieron en cuanto amamantar, mi matrona realmente fue un adorno, ya que fue una cesárea programada, cada persona que entra a la habitación te dice ponla así, otra mejor así no, unas que uses pezonera ,otras que no y te dicen tantas cosas que tú no sabes que hacer al final, por mucho que leas no es lo mismo cuando llega el momento. 

 



Nos fuimos a la casa y yo todavía no sabía cómo amamantar a mi hija, lloraba mucho en la noche y yo pensaba que era por cólicos y era que no estaba comiendo bien 😔, cuando nos tocó llevarla a el control de los 10 días, encontramos a una pediatra que ojalá ninguna mamá nueva vuelva a llegar a esa consulta. Mi bebé había bajado de peso y ella nos sugirió que le diéramos relleno y que volviéramos en dos días más para control de peso. Inexpertos y sin una buena asesoría lo hicimos así, pasado los dos días volvimos y la niña seguía bajando de peso y esta mujer me dice “mamita su leche no sirve“, aumentemos las dosis, ponla solo cinco minutos en cada pechuga y vuelve en dos días más. 
Yo salí de la consulta muy afectada, llorando y muy desmotivada ya que uno quiere darle lo mejor a sus hijos, yo sabía por lo que había leído, que lo mejor para estimular la producción era colocar al bebé. 
Mi esposo desesperado, pero siempre dándome todo el ánimo del mundo, empezó a investigar y consiguió una nutricionista especialista en lactancia y pedimos una hora, ya a estas alturas tenia las pechugas destrozadas y sangrantes, la experiencia de lactancia era de terror, la bruja de la pediatra me había afectado mucho incluso llegué a pensar en no dar más pechuga y mi bebe ni siquiera tenía un mes de nacida 😔 
Llegó la hora de la consulta con la asesora de lactancia (no era la Maca). La persona se sentó en un escritorio, me dijo que le diera la pechuga a la niña, luego la peso, me dijo que podía usar pezonera, ningún detalle, no se acercó nunca a ver el acople ni nada, me dijo que me pasaría un correo con una dieta para mi y que nos veíamos en una semana. Salimos iguales. La verdad sin ninguna solución a nuestro problema. 
Por casualidad, una prima de mi esposo que vive en Isla de Pascua está estudiando para asesora de lactancia y ella me ayudaba un poco, pero por teléfono. No era fácil. Ella me dió el contacto de una pediatra que ella conocía y por medio de ella llegamos a la Maca. El día de la primera consulta con Macarena , yo estaba muy triste no me sentía capaz de dar pechuga, cualquier llanto de la niña yo decía que era que no daba leche que mi leche era mala y terminaba llorando muy deprimida , pero llego nuestra súper héroe ☺fue simplemente maravilloso, su dedicación, su manera de decir las cosas, su calor humano, su ternura, su profesionalismo es de verdad muy muy pero muy seca ☺, ese mismo día mi niña durmió de corrido por primera vez 4 horas seguidas, corregimos el acople, aprendí a dar pechuga y la bebe aprendió también, ella me escucho y de verdad que fue un alivio conseguirme con alguien así después de tanto tiempo .
La experiencia empezó a cambiar del sol a la luna, empezamos con la relactación fue un trabajo arduo pero valió la pena. 
En la Asesoría descubrimos que efectivamente produzco menos leche de lo que mi hija requería en ese momento, pero no quiere decir que no pueda lactar. Logramos que mi niña ame su tetica y la prefiera antes que la mamadera.
Toda la vida voy a estar agradecida con Macarena.
Que Dios te bendiga 😻❤😘
Yenny Márquez

Jenni & José

Siempre pensé que la lactancia con el tiempo tenía que fluir naturalmente, pero soy cuadrada así que fui a clases prenatales en la clínica, leí libros y conversé del tema con quien me quiso contar su experiencia. Pero escuché historias del terror y para rematar la matrona que me atendió, que se decía ser "super prolactancia" me dice que mi lactancia iba a ser super difícil por los pezones invertidos.Luego llegó José hace ya casi 5 meses a alegrar nuestras vidas, estábamos felices ya que al principio el bebé se acopló bien y tenia harto calostro, pero en la clínica todos te dicen algo diferente, que si o que no al chupete, que sí a las pezoneras, que el acople está bien, que está mal, etc, y uno hormonal, con privación de sueño y primeriza no se quiere equivocar, trata de escuchar a todos... y empezó el dolor, decir en la clínica me duelen las pechugas es igual a escuchar: es normal mamita, y uno cree que es normal, y nos fuimos a casa , con el bebé ya subiendo de peso, pero a medida que él aumentaba de peso mi dolor empeoraba al punto de llorar y transpirar cada vez que me pedía teta, de casi odiar el momento de amamantar y así seguimos por 5 semanas hasta que ya no pude más, lloré y mucho y decidí pedir ayuda por facebook, me daba plancha decir que la necesitaba pero ya no sabía que más hacer. Para mi sorpresa me llegaron muchos mensajes de apoyo, muchos " a mi también me pasó" " eso no te hace mala mamá" etc; hasta que una amiga me recomendó a Maca Quezada Latorre, y mejor aún me dice que puede venir el mismo día. 

Me dice mira y dice: negrita el acople es así y veo en cámara lenta cómo acerca la boca de mi guagua a mi pezón adolorido y temí lo peor cuando... no había dolor, por primera vez en mucho tiempo no sentí dolor. No lo podía creer. 
Escuchar que el problema no son mis pezones sino el mal acople fue como cambiar el switch, ella me enseño mas en 1 hr que todas las matronas que vi en la clínica. Sentí que mi llanto fue escuchado y mejoró todo, ya que de verdad ese día fue el punto de quiebre, yo sé que suena exagerado pero el dolor era del terror. 
Luego fue sólo trabajar en mejorar, siempre con el apoyo de la Maca, que me daba energía para continuar. 
Ahora todo es diferente, las heridas sanaron, los miedos se fueron y el amor fluye cada vez que mi bebé me pide teta, mi mente científica me dice que es la oxitocina pero mi corazón siente sólo amor por ese acto maravilloso que es amamantar a tu bebé. 
Ahora lloro pero de emoción al verlo crecer con mi leche. 
Gracias Macarena de corazón. 
Jenni Avila Osores

Daniela & Tomás

Hola, Soy Daniela, mujer, hija, pediatra y ahora, mamá desde hace dos meses de un bebe precioso, mi Tomás el niño de mis sueños. 
Siempre soñé con ese momento, en el de ser mamá y vivir ese amor intenso y obviamente tenía claro que no sería fácil a pesar que todos pensaban que por ser pediatra no tendría problemas, siempre me decían “aaa pero tú eres pediatra”, pero ser pediatra no significa saber ser mamá, hay muchas cosas que no te enseñan y solo se aprendem siendo madre. 
Cuando nació mi niño fue maravilloso, tuve un apego increíble y me lo pusieron al pecho entre media a una hora desde su nacimiento, todo bien pero con las tomas posteriores comenzaron los dolores que aguanté en un principio, le dije a mi matrona quien me ayudo pero no fue suficiente y así me fui de alta (lo bueno es que tuve harta leche desde el inicio a pesar que tomas fue pequeño para la edad gestacional, solo bajo un 4% ). 

En casa los dolores empezaron a aumentar especialmente en mi pecho izquierdo y luego en el derecho también fue aumentando, tiritaba y lloraba cada vez que me tocada darle leche y a la vez tenia una pena enorme porque quería disfrutar ese momento y no podía, asi fue como mi amiga Jenni Avila me ayudo y me contacto con Maca Quezada Latorre, quien ese mismo día nos vino a visitar (Tomas tenia alrededor de 6 días de nacido). Mi problema era el acople y de inmediato comenzamos a trabajar en eso y mi vida cambió. Ahora disfruto de forma hermosa mi momento de lactancia con el, a libre demanda cuando el quiere. Estoy cada vez más experta en diferentes posiciones, antes dependía del cojín, etc… Creo que como mujeres no debemos callarnos y aguantarnos el dolor, debemos pedir ayuda lo antes posible y así convertir el momento de dar pecho en lo más maravilloso.Esta es mi historia, gracias por leerme,Daniela Valenzuela

Roxana & Tomás

Tomás nació el 15 de Diciembre de 2017, pesando 3.5kg . Todo iba bien con nuestra Lactancia… hasta el primer control, fue ahi cuando nos dimos cuenta que Tomás no había subido nada de peso, de ahí en adelante empezó todo. Durante un mes estuvimos visítando el consultorio por visitas con una supuesta “Asesora de Lactancia’’ que lo único que hacía era pesar y medir a Tomás. La cosa es que Tomás subía poco de peso, y yo pensando que tenía una lactancia maravillosa, llegando el mes me mandaron al hospital con una pediatra que me dió 12 horas para que Tomás subiera de peso con relleno, si no subia lo dejaban en el hospital para analizarlo. Yo muy asustada le di el relleno… 
Busque y busque a otra Asesora de Lactancia hasta que encontré a Maca Quezada Latorre y junto con ella nos dimos cuenta que realmente producia menos de lo que mi hijo necesitaba, y ahi todo cambio, hicimos relactacion y la lactancia poco a poco fue fluyendo.

Ni el hospital, ni la matrona que vio mi embarazo en el consultorio me pudieron guiar, siendo que desde el embarazo senti que no habia tenido ningun aumento o cambio mamario. Actualmente estamos con LACTANCIA MIXTA. Tomás y yo vamos disfrutando este momento de a poco conectandonos y fluyendo en sintonia.

Gracias por leernos, 

Roxana Figueroa

Karen & Mateo

Después de 13 años y una Lactancia Frustrada, me atreví nuevamente a ser madre, con toda la fé que en esta nueva etapa iba a poder amamantarlo al 200%. Pero nuevamente algo pasaba...
En el control de los 7 días (aparte de los 300 grs. que bajó al nacer) seguía bajando, así hasta los 20 días que seguia bajando. Ya cansada y apenada estallé en llanto y sentía una frustración tremenda.
Tenía los comentarios típicos , “tú leche es mala”, “es débil”, bla bla bla… pero no me rendí.
La pediatra me dice que debo apoyarme con fórmula , vi a mi pequeño tan delgado, que así lo hice. Luego de una semana, noté que algo pasaba comencé con fiebre , de la pechuga que mi hijo tomaba muy poco, estaba dura y con manchones rojos, me dolía mucho, me había dado MASTITS.
Así fue que por una amiga llegue a la Maca Quezada Latorre , fue una tarde que literalmente llegaron dos salvavidas , me escucharon , consolaron , la Maca me dio una cátedra de Lactancia , vimos todas las posiciones posibles, ¡hasta acostada! , me hizo masajes , me ayudo a extraerme leche con un extractor, para mi asombro de la pechuga que lo salía nada ,habíamos sacado 20 cc , me quería morir , pensé que por eso mi bebé no engorda nada, la Maca me felicito, me dijo “Todo lo que salga es bueno y lo que extrae el bebé es más, la efectividad de su succion es otra cosa”.

Al hacer seguimiento, nos dimos cuenta que efectivamente produzco poca leche y mi pediatra nos dejo con fórmula cada 4 horas y Lactancia Materna a libre demanda. No me di por vencida, le di cuanto quizo…Hoy a sus 5 meses se toma a lo más una o dos mamaderas de no más de 120 cc de formula, y el resto del día es sólo tetita. Ha subido moderado , pero ha subido y al extraerme leche , puedo sacar de la pechuga que no producía casi 100 cc (de esa que no daba más de 20cc al comienzo). Hoy puedo decir que aunque complementada, ¡MI LACTANCIA ME HACE FELIZ! , mirar el vaso y ver que todo ese alimento viene de mí y nutre a mi bebé , ¡Es lo mejor! Gracias Maca por alentarme a no rendirme y enseñarme que todas las formas de alimentar son buenas y te hacen una mejor mamá.

Gracias por leerme,

Karen Riveros

Loreto & Julieta

La llegada de la Julieta a nuestras vidas fue super planeada, incluso coordinamos todo para que naciera en el invierno y pudiéramos regalonear el primer tiempo.
Disfruté mi embarazo a concho y aproveché el tiempo de informarme todo lo que pude. Quería un parto normal y lo más natural posible... por distintos motivos, terminamos en cesárea.
Quería darle teta a libre demanda y aquí empezamos con los problemas... La Julieta tuvo un buen acople, pero sólo quería dormir, no tomaba nada. Las matronas me ayudaban con tips y explicándome como debía ponerla para que no se durmiera, pero nada resultaba. Me negué a que le dieran relleno y comenzó a bajar de peso, más de lo que esperaban en la clínica. Mi ginecólogo me firmó el alta y el pediatra me dio el alta de la Julieta, pero con pesaje día por medio en la clínica. Si no subía una cierta cantidad, había que comenzar con el relleno. Una de las matronas me dijo que me extrajera leche y que después de cada toma, le rellenara con mi leche en mamadera. Lo hicimos así y a la segunda vez, ya no quería mi teta, era llorar y llorar cada vez que la acercaba. Le daba mi leche en mamadera y se la tomaba feliz. No podía creer que todo lo que había planeado, nuevamente no estuviera resultando. Mi marido era el encargado de darle la mamadera porque a mi se me partía el corazón.

No entendía que era lo que estaba pasando. Fuimos al pediatra a control y él me recomendó una asesora de lactancia que trabajaba al frente de su consulta. Esa misma tarde fuimos, nos enseñó distintas posiciones, hasta que finalmente descubrimos cuál era la que le gustaba a la Julieta y comenzamos con la teta. Tuve miedo de pedir ayuda porque pensé que esto era algo tan natural que nadie debía enseñarmelo. Pero aprendí que a veces, sobretodo en una etapa tan complicada como el puerperio, nos cegamos y no tomamos las mejores decisiones.Pasaron un par de meses, la Julieta estaba super bien, tomaba teta a libre demanda, se estaba conviertiendo en una gordita maravillosa. Un día, empecé con una fiebre que no podía controlar. No sabía que tenía hasta que el diagnóstico indicó mastitis. La controlamos con antibióticos y pasó. Cuando la Julieta cumplió 6 meses, ya llevaba 5 mastitis. Fui a mi ginecólogo y me indicó destetar. Salí destruída de la consulta, llorando a mares pensando en que nunca más vería la felicidad y plenitud de mi hija cuando se agarra a su tetita. No es sólo alimento, es el amor en todo su esplendor y yo se lo iba a quitar. Empecé a buscar ayuda y alternativas para poder solucionar esto sin tener que destetar. Así conocí a la Maca Quezada Latorre que me ayudó a entender las razones de mis mastitis desde otro punto de vista.

Conocí a una pediatra maravillosa que me dio un tratamiento alternativo y me indicó aún más razones de las que yo sabía para no destetar.Hace un par de semanas tuve otra mastitis, la más complicada de todas. Estuvieron a punto de hospitalizarme. En la urgencia, el doctor me dijo que debía destetar o me derivaría a un psiquiatra.Quizá estoy completamente loca, pero loca de amor por mi hija. Sé que mi salud es importante y no la pondría en riesgo porque sé que la Julieta me necesita por mucho tiempo más.Quizá destetarla es lo más "fácil", pero no es lo que nosotras queremos. Me cuidaré lo que más pueda para evitar que me de otra mastitis... Por mientras, seguiremos disfrutando la lactancia a libre demanda, tal como lo hemos hecho estos casi 10 meses.

Gracias por leerme,

Loreto Muñoz Cáceres.

Camila & Maximiliano

Esta es nuestra historia, Maximiliano llegó el 01 de diciembre a cambiar nuestras vidas y llenarla de mucho más amor. Como mamá primeriza todo era nuevo para mí, un mundo completo por explorar, y con las ganas de hacer lo mejor posible para nuestro pollo, y como mamá informada lo mejor era que tomara tetita.

Mi matrona me dijo tienes pezones planos, así que te va a costar un poquito más amamantar, pero no bajé los brazos y entre llantos, desvelos, lanolina y apañe de mi pareja, lo logramos... Maximiliano me había formado los pezones y por fin tomaba bien tetita, al pasar lo días se hacía mucho más agradable amamantar, las heridas en mis pezones sanaron, no había dolor, y la conexión que Maximiliano y yo creábamos era maravillosa. Yo estaba feliz en casa con mis dos amores hasta que... llegó el brote de crecimiento, yo había leído de este tema y me sentía lista para afrontarlo, podía estar todo el día dando teta y no me importaba, lo hacía feliz y como siempre el apañe de mi pareja me daba ánimo de seguir, peeero nunca faltan los comentarios de la suegra, la tía, la abuelita o de quién quiera opinar por que ya tienen hijos, “¿NO SERÁ QUE EL BEBÉ QUEDA CON HAMBRE? POR ESO NO SUELTA LA TETA, DEBERIAS DARLE UN RELLENITO Y SE LE VA A PASAR.

He aquí mi primer y gran error, como veía a Maximiliano llorar y pelear con la teta por más tiempo de lo que debía durar el brote, hice caso a lo que jamás quise llegar, por mis inseguridades y los comentarios a diario que te hacen llegar a pensar que de verdad tu leche es el problema, empecé a darle un relleno al día, era poco pero no era lo que yo quería para mi pollo. Al pasar los días Maximiliano empezó a comportarse raro con su tetita, ya no la quería agarrar, y apenas lo ponía en posición para amamantar lloraba, lloraba y lloraba. Asique busque ayuda porque ya no sabía qué hacer, estaba desesperada y como mamá moderna, en Instagram encontré una página llamada @clubdelactancia, una lucecita en la oscuridad, que te hace empoderarte e informarte. Consulte por mi caso y ahí fue cuando conocí a  la Maca, resulta que por darle aunque fuera solo un relleno al día mi pollo tenía confusión tete-pezón y por eso no agarraba su amada tetita, con los tips que la Maca nos dejó, nos cambió la vida, en menos de una semana y ahora con Maximiliano volvimos a disfrutar de la lactancia, yo porque ya no lucho, ni hago malabares para que me agarre la teta y él porque ahora ha vuelto a su LME (lactancia materna exclusiva), llevamos una semana sin relleno, para algunos será poco, pero para mí es algo que me reconforta el alma ya que nunca quise darle relleno, y todo gracias a Maca y al CLUB DE LACTANCIA.

Muchas gracias, 

Camila Valenzuela

Loreto & Jacinta

Ninguna de las mujeres de mi familia dio teta, ni mi abuela, ni mi mamá, ni mi hermana. Misteriosamente, para mí la lactancia fue siempre la primera opción, incluso cuando ni siquiera pensaba en tener guagua, quizás sólo por ir contra la corriente. Siempre escuchaba historias de terror sobre la lactancia: que dolía mucho, que los pechos te quedaban en el suelo, que se te podían caer los dientes por la falta de calcio, etc.

Llegó el día en que quedé embarazada. Me informé lo más que pude, así fui derrumbado mitos y entendí que lo más importante era el famoso acople. Vi todos los videos de YouTube, era toda una experta o, al menos, eso era lo que yo creía .

Llegó el día, tuve a mi guagua por una hermosa cesárea y todo estuvo bien, hice apego y mi guagua tomó de forma muy rápida mi pecho; sin embargo, cuando pasó la anestesia fue todo terrible, todo comenzó a doler, en especial mis pechos que estaban agrietados. No tuve mucha contención de las matronas de turno, de hecho, muchas veces sentía que era un "cacho" por llamarlas a cada rato. El círculo familiar tampoco ayudaba mucho: la mayoría me decía que diera relleno, que no sufriera. Muchas veces pensé en rendirme, pero no lo hice, a pesar de tener a casi todo el mundo en contra.

Ya en mi casa, las heridas comenzaron a sanar y el dolor iba pasando; sin embargo, seguía escuchando comentarios que ponían en duda mi capacidad de amamantar: ¿estas segura de que tienes suficiente leche? ¿Segura de que no queda con hambre? Gracias al universo me topé con pediatras prolactancia; gracias al universo apareció la Maca, mi asesora de lactancia; gracias a mi marido que tuvo que aguantar todos mis llantos de mujer puérpera.

Gracias a su apoyo me empoderé, a pesar de todo lo estaba haciendo bien ¡y muy bien! Comencé por fin a disfrutar la lactancia, a entender que lo que estaba haciendo era lo más valioso y hermoso.

Llevo 4 meses de lactancia, no es mucho, pero para mí cada día es un triunfo, como mujer y como mamá. Ya nadie me cuestiona, sé que lo hago bien y es lo único que importa.

Muchas gracias, 

Loreto Monsalva

 
 
 
 
 
 
 
 

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